Amanece.
Pronto empezará un nuevo día, pero este, será algo más que eso, no será simplemente el día de mañana. El próximo amanecer marcará el comienzo de una nueva etapa de mi vida. Bueno, en realidad, esa etapa ha comenzado ya, nada es como ayer, los fantasmas del pasado han desaparecido, la noche se los ha llevado consigo, se han perdido en las tinieblas de los tiempos. Aquellos...no se como llamarles, complejos quizás; si, créo que eso eran, o al menos, en eso amenazaban convertirse. Aquellos complejos adquiridos en el transcurso de mi vida, a causa, probablemente de no haber sabido encajar, los reveses que esta me había dado con el paso del tiempo, también debieron partir con las últimas sombras. Aunque estos últimos, hay veces, que me pregunto si en verdad eran complejos que yo he ido adquiriendo. Otras, empiezo a creer, que no eran más que excusas que yo me he ido fabricando, una cortina de humo, creada para tratar de ocultar aquellas situaciones, a las que por una causa u otra, me daba miedo enfrentarme. Séa como fuere, también se han esfumado, ya no queda ni el más mínimo rastro de que alguna vez hayan existido. Es extraño, me siento ligero, como si todos esos fantasmas y complejos, hubiesen tenido un gran peso real, que me hubiese impedido caminar libremente, como un pesado lastre de piedra, que ha impedido que pudiese caminar libremente. Ahora toca mirar al frente, el paso firme, seguro; no es difícil, ya que el camino esta marcado ante mi, bien claro, casi sería posible, recorrerlo con los ojos cerrados. Además, esta vez, no tendré que enfrentarme solo a las posibles dificultades del camino, esta vez, será un camino compartido, en el momento en que surja alguna dificultad, seremos dos para intentar sortearla. No quiero decir con esto que vaya a ser un camino fácil, será complicado, como lo es todo en esta vida, habrá malos momentos que amenazarán con romper la armonía, opiniones encontradas que habrá que resolver con diálogo y mucho respeto. Habrá esas mil y una situaciones a las que la vida nos enfrenta a diario con la intención de probar nuestra fortaleza y poder comprobar la firmeza de nuestras convicciones. Todo eso podría haberme asustado antes, pero a decir verdad, en estos momentos no me inquieta lo más mínimo, me siento capaz de enfrentar cualquier situación. Espero, que además de haber adquirido el valor suficiente para enfrentarme a lo que sea, también haya adquirido la inteligencia necesaria, para llevar este barco a buen puerto, sin tener que hacer paradas en el camino, a no ser paradas de placer, de recreo, pero no porque la integridad del buque corra peligro y necesite una reparación, o al menos, si esta es la causa, ser capaz de no actuar nunca con arrogancia, de mostrar siempre el respeto necesario y debido, para que esas posibles reparaciones, no consigan dejar cicatriz alguna que pudiese deslucir el porte de esta nave.




